La integración de múltiples e innovadoras herramientas tecnológicas en los sistemas educativos, han producido y siguen produciendo, un impacto significativo en la construcción del conocimiento y en los procesos de comunicación e interacción del ser humano. Esta connotación fue expuesta en las primeras décadas del siglo XX por Vygotsky; máximo exponente de la teoría sociocultural, quien argumentaba que el desarrollo y el aprendizaje eran el producto de la participación social vinculado al uso de herramientas culturales y que la construcción del conocimiento se encuentra mediada por el lenguaje (Fernández-Cárdenas 2009a).
El aprovechamiento de la tecnología en los procesos de enseñanza-aprendizaje ha permitido mejorar y enriquecer los niveles de comunicación e interacción entre maestros y estudiantes a través de estrategias como la conversación, el razonamiento, la discusión, la crítica, la negociación, entre otros, que conlleva a la construcción de aprendizajes colaborativos, significativos y contextualizados desarrollando las capacidades para la solución de problemas a nivel personal, social y cultural.
Además de la comunicación e interacción resulta importante la creación de ambientes de aprendizaje y comunidades de práctica que contribuyan con la construcción, acumulación y difusión del conocimiento en una organización (Wenger 1998) donde el estudiante se sienta un participante comprometido y dinámico, brindándole la oportunidad de interactuar colaborativamente con otras personas ampliando su comunidad y reduciendo las barreras de tiempo, espacio, accesibilidad y portabilidad del conocimiento. El aprendizaje móvil es una modalidad educativa que puede contribuir con la eliminación de estas barreras que impiden la conformación de comunidades de práctica y la administración de los sistemas de aprendizaje (López 2010).
Para que estos procesos de enseñanza aprendizaje se logren exitosamente, es necesario considerar que las políticas institucionales son una poderosa herramienta para que las personas desarrollen sus capacidades y talentos y con ellos se incorpore a su sociedad de una manera productiva, que se traduzca en un progreso económico, social y cultural (Vázquez 1970).
De tal manera surge la necesidad de evaluar y rediseñar tanto los objetivos de aprendizajes como las actividades pedagógicas que el docente realiza e involucran la estrecha relación que hoy tienen los seres humanos con la tecnología, permitiendo crear aprendizajes colaborativos, contextualizados y significativos para los participantes de una comunidad situada, a través de actividades innovadoras, ejercicios interactivos, videos tutoriales, transmisión de capsulas audiovisuales, juegos de creatividad, redes de aprendizajes, respondan con las características y necesidades propias del estudiante, desarrollando al máximo sus potencialidades.
Referencias


